Ictus, la nueva enfermedad del siglo XXI

Ictus es el nombre con el cual popularmente es conocido un ataque cerebrovascular, o un accidente cerebrovascular o derrame cerebral, entre otros. Se trata de una afectación que contempla cada vez más casos, por lo que cada vez es más importante tomar medidas de protección y fomentar la investigación en este campo. El ictus ataca de improviso, sin espera ninguna y sus consecuencias muchas veces son irreversibles.

Para entender un poco más en qué consiste, nos remitimos a la enciclopedia médica Medline, en dónde se puede encontrar información detallada:

  • Un ictus se da cuando la sangre que va llegando al cerebro de forma regular se queda parada y no circula. Aunque sean pocos segundos, las células cerebrales que reciben los estímulos del oxigeno y la nutrición pueden morir al no recibirlos. Si estas células se mueren, provocan un daño que muchas veces es irreparable.
  • Hay dos tipos de ataques: el isquémico y el hemorrágico. El primero se da cuando la circulación de sangre se para por culpa de un coágulo de sangre. En el segundo caso, pasa cuando un vaso sanguíneo se rompe al estar debilitado, y entonces la sangre se va para el cerebro de forma no controlada.

Posibles causas

Aunque existan muchas causas posibles, una de las más frecuentes es el tener la presión arterial alta. Hay otras, como por ejemplo tener diabetes, haber tenido antecedentes familiares con esta misma enfermedad, padecer de colesterol alto, tener más de 55 años, etc.

Los síntomas, al igual que las causas, pueden ser muy variados. De hecho, en muchos de los casos no hay síntomas: pasa y ya está. De todas formas, si notáis mucho dolor de cabeza de forma muy intensa o que empeora al toser o al cambiar de posición, entonces es mejor mantenerse alerta y acudir rápidamente a un médico. También si notáis que se os nubla la vista, si perdéis la coordinación o equilibrio, si notáis problemas al caminar…

Prevención

La principal prevención es el poder llevar una vida saludable. A continuación se destacan los puntos principales para evitar el ictus:

  • No tener una vida muy sedentaria: hacer ejercicio de forma regular. No hace falta agotar el cuerpo haciendo grandes maratones, pero sí salir a correr o caminar un rato. Si no se dispone de tiempo podéis no usar tanto el ascensor, bajar una parada antes en el autobús, etc.
  • No sufrir mucho estrés: el trabajo excesivo es más perjudicial de lo que nos pensamos. Debemos intentar separar nuestra vida de nuestra profesión e intentar disfrutar de las pausas y los espacios en que estamos en casa, recuperando antiguas aficiones o dedicando más tiempo a la familia.
  • Mantener una dieta equilibrada: comer alimentos variados siguiendo la tradicional dieta mediterránea os ayudará a regular mejor vuestro cuerpo y a sentiros mejor. Mantener un peso adecuado también es buen método para evitar enfermedades o ataques como éstos.

style=”text-align:justify”En caso de querer saber más sobre esta enfermedad, se recomienda leer este artículo: Peligros de una vida sedentaria. Una vez se ha sufrido un ictus, dependerá de varios factores que los efectos sean los mínimos. Por ejemplo, según el tipo de ataque que se haya tenido, según la cantidad de zona afectada, según que efectos haya tenido en el cuerpo, según lo bien o mal que se reaccione a la medicación, etc.