Nuevas tendencias en porno

El porno es un mercado que no deja de evolucionar. No en vano, todo lo relacionado con el sexo ha ido perviviendo por los siglos de los siglos, desde la prehistoria hasta la edad actual, pasando por épocas más esplendorosas y otras más oscuras, como la Edad Media y la Inquisición. Sea como sea, no es cuestión de mirar al pasado sino al futuro, y es que la pornografía xxx ha evolucionado en estos últimos años y vale la pena ver un poco lo que hay y lo que vendrá.

El porno actual

Si tenemos que definir con una sola palabra como se vive el sexo y el porno español a día de hoy, quizá la palabra sería libertad o pluralidad, pues parece que ya no existen demasiados tabúes (aunque no nos engañemos, seguimos siendo una sociedad que aún necesita un empujoncito en este campo) y ya no parece tan raro decir que te gusta según qué.

Nos guste o no, la moda que llegó con las famosas 50 Sombras de Grey ha hecho que por ejemplo del BDSM sea más aceptado e incluso haya más personas que se hayan lanzado a probarlo, como se demuestra el incremento de ventas de este tipo de objetos en las diferentes tiendas físicas y virtuales.

El porno en Internet

También la manera de consumir porno en Internet ha ido cambiando, y eso básicamente es fruto de que cada vez es más barato crear una web y subir contenidos y cada vez la velocidad es más y más alta. Esto ha hecho que hayamos pasado de tener poquísimos portales web con contenidos eróticos a tener miles, y también cabe destacar el precio, ya que si antes había poca cosa y habías de pagar por ello, ahora es muy habitual encontrarse porno de calidad en portales gratuitos y además sin que apenas se note la publicidad.

Y es que este tipo de contenidos mueve millones de dolares en todo el mundo. Si se miran los índices estadísticos mundiales, la mayoría de personas que se conectan a Internet lo hacen para ver porno, sea en la modalidad que sea. El hecho de que haya también dispositivos móviles (ya sea móviles o tablets) ha incrementado el hecho de poderlo ver en cualquier parte y en cualquier momento.

Esto último también merece mucha atención: el porno, hace unos años, no era tan accesible.  Cuando no había Internet te tenías que conformar con las cintas VHS que se podían alquilar en sex-shops o videoclubs (siempre detrás de una cortinita en donde se indicaba que los menores no podían entrar) o bien con las pelis del Canal+ los viernes por la noche (y eso si pagabas la cuota, ya que sino te salía la pantalla codificada). Ahora ya todo es mucho más fácil y no tenemos que hacer tantas peripecias para conseguir ver aquello que realmente queremos ver.

Quizá ha perdido un toque nostálgico el hecho de tenerlo ya siempre tan a mano, pero los amantes del porno saben que ahora todo es mucho más fácil.